«Aplaudiendo al Mapuche desde la vereda» por Gonzalo Manquepillán

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Hoy llegamos  al día 78 de la Huelga de Hambre de los Presos Políticos Mapuche y estamos siendo testigos de uno de los actos de indiferencia e injusticia de los chilenos que de seguro marcará la historia jurídica y social de este país.

Llaitul, Huenuche, Llanquileo y Huillical, los presos condenados a mas de 20 años de prisión por el tribunal de Cañete, ya se encuentran en condiciones físicas muy deplorables dado a que han perdido más de 20 kilos de su peso normal, sumándose a ello la vulnerabilidad  en que se encontraban  dado a que aún no se recuperaban de la anterior huelga de hambre  prolongada que mantuvieron hasta fines del año pasado. En este momento, dos de ellos se encuentran internados en el hospital de Victoria con diagnósticos médicos  muy reservados.

Es penoso ver que en este país se deba  llegar a estos extremos de poner en riesgo su propia vida para hacer un llamado de atención a quienes son los responsables de la aplicación antojadiza de la Ley Antiterrorista que conlleva a condenar bajo preceptos especiales a quienes caen en su terrorífica y enmarañada ensalada de artículos, refrendada por la utilización de testigos anónimos (con muchas veces falsos testimonios) y con un despliegue comunicacional que “martillea” las conciencias para hacer creer que efectivamente estamos frente a  la condena de terroristas de alta peligrosidad y que el Ministerio Público ha sido la especie de salvador de la humanidad en este pedazo de tierra del sur del mundo.

Digo penoso, porque muchos caen en esta suerte de indiferencia social sin siquiera darse el tiempo de interiorizarse de los hechos en forma real y lo que pudiese traducirse en un llamado de atención o en una solidaridad a favor de las justas demandas de estos comuneros mapuche, se transforma en un acto de indiferencia. No diré que es de condena, porque hay muchos que no lo hacen, pero sí de indiferencia y de silencio, lo que muchas veces es igual o tan grave como la condena.

Nadie siquiera toma en cuenta el hecho de que un Tribunal Militar, de esos que sí saben de delitos terroristas, los absolvió de los cargos que se le imputaban. Sin embargo el Estado chileno no conforme,  apeló a la determinación y además de  apelar la resolución ante la Corte de Apelaciones de Concepción, les abrió un nuevo Juicio en los tribunales civiles de Cañete por las mismas causas y los mismos supuestos ilícitos. Un doble procesamiento y lo que se buscaba para justificar tamaña persecución era el doble juzgamiento  condenatorio que reforzara su tesis maquiavélica de denostar al mapuche y presentarlos como un verdadero peligro para la sociedad chilena. Curiosamente la Corte de Concepción la semana pasada ratificó el fallo del tribunal militar de Valdivia.

Se logró la condena de los cuatro comuneros en el Tribunal de Cañete, una condena con muchos matices irregulares que fueron condenados en varias partes del mundo por juristas y especialistas en materias legales. Se había utilizado el método de “justicia ejemplarizadora” tal cual se aplicaba en los tiempos de la conquista española contra el mapuche y quedó demostrado que el Estado chileno solo quería conseguir un Juicio Político a una organización de comuneros que han tenido el coraje de defender su territorio de pertenencia ancestral y donde permanecen sus más sagrados terrenos de conservación cultural, su alimentación, su vida. Pero para el Estado chileno, es más importante la generación de electricidad a que un mapuche beba del agua pura de sus fuentes naturales. Es más importante para el Estado plantar un millón de eucaliptos a que un mapuche pueda generar su comida y medicinas a través de su ñuke Mapu. Y eso, lo refrenda justamente hoy el presidente cuando dice que “los árboles son menos importantes que las personas”… tamaña barbaridad textual.

También el silencio e indiferencia en el discurso y lenguaje comunicacional de parte de los defensores ecologistas y mediombientalistas de la campaña contra Hidroaysén, se ha encontrado ausente el tema mapuche. Creo honestamente que es un error imperdonable aislar de la temática de la defensa de la naturaleza a quienes por miles de años han cuidado, mantenido y defendido los recursos naturales por los cuales se  sale a las calles a defender.

El sábado 28, después de la Marcha Mapuche “Si hay Condena nos Condenan a Todos” donde unas 300 personas llegaron a la plaza Los Héroes, un puñado de mapuche junto a integrantes y simpatizantes del colectivo de apoyo a los comuneros encarcelados  acompañamos a la vocera de los presos Natividad Llanquileo, a hacer presente la situación de quienes están en 77 días de Huelga de Hambre por el hecho de defender la tierra y los recursos naturales como legado ancestral legítimo.

Durante el trayecto, avanzando a paso firme y con esas gargantas hinchadas de dignidad se hacían  presente las demandas a través de consignas claras y potentes.

Se percibieron sensaciones extrañas, pero a su vez gratificantes. Comenzaron a asomar curiosas miradas al paso de esas mujeres y hombres con sus atuendos e instrumentos; aplausos, palabras de aprobación y los más osados se plegaron a caminar junto al mapuche que avanzaba.

Ahí me dí cuenta de que muchos saben de la problemática mapuche y de la Huelga en particular, pero su indiferencia es más potente y los inhibe a decidirse a sumar fuerzas en el apoyo decidido.

Vi los ajados lienzos que exigen Juicio Justo contrastando con los otros lienzos que lucían recién salidos de imprenta. Los atuendos de las lamngenes con sus joyas brillantes de heroísmo digno, pasaban haciendo frente a las poleras con motivos mapuche que se compran en boutiques por el precio aun mayor que el de la comida de una semana de nuestra gente en el sur. Pero el sonar del kultrún se hacía más fuerte, sonaba con compás de rebeldía. El centenar de periodistas gráficos que esperaba en plaza Italia captó las instantáneas más emotivas de esa marcha contra Hidroaysén, Ahí, como trueno potente se escucha la voz mapuche.

El megáfono fiel que acompaña cada marcha ya no tenía la suficiente batería, pero ello no fue impedimento para que la voz de la vocera de los presos mapuche se hiciera escuchar ya no por decenas ni cientos, sino por miles, quienes al finalizar las palabras de Natividad Llanquileo, acompañaron con un Marrichiwueu estremecedor que a muchos hizo olvidar el real motivo de la convocatoria de ese día sábado.

El caminar de regreso por la Alameda fue seguido y acompañado por miles de personas. Los reportes en “las redes sociales online” hablaban de la presencia del mapuche y sus reivindicaciones en la marcha, aparece la bandera del pueblo mapuche gigante encabezando la columna y vemos a nuestro alrededor como la gente gritaba el “Liberar, liberar, al mapuche por luchar”.

Ahí estaba esa gente,  que no condena ni discrimina, pero que está ausente e indiferente cuando se les necesita. Son los simpatizantes mapuche que bajaban a sacarse una foto para su pagina web, los que lucen la bandera estampada  con la bandera mapuche, pero que no se atreven a enarbolar esa bandera en una marcha frente a los Tribunales de Justicia exigiendo Libertad a los PPM.

Al final, la participación no pasó desapercibida. Quienes de alguna u otra manera estamos comprometidos fuimos protagonistas y pusimos en la calle nuestra denuncia y el planteamiento como pueblo nación mapuche. Nuestra tarea inmediata es lograr la anulación del Juicio de Cañete cuya decisión la entregará la Corte Suprema el viernes 3 de Junio, cuando los presos mapuche ya completen 81 días en Huelga de Hambre. Pero también estamos presentes y también nos moviliza el estar en los temas de defensa de nuestra tierra y nuestros recursos, como asimismo a la lucha que realizan diariamente las comunidades en el sur donde las fuerzas represivas también actúan amparados en las directrices del Estado chileno.

Así como se dice No a Hidroaysen, el mapuche también dice No a Pilmaiken, a Neltume, a Lleu Lleu, a Panguipulli, al río San Pedro, a Celco, al Ducto de Mehuín. Y créanme, que con la misma actitud decidida que  se defiende a los cuatro comuneros presos en Angol, también con la misma decisión se defenderá a las decenas de presos que injustamente estén detenidos en las cárceles del sur y donde incluso hay menores de edad.

Pero como toda lucha reivindicativa necesita de sumatoria, creo que ya es hora de que se atrevan quienes no lo han hecho.

El sábado se demostró que  el mapuche algo tiene que decir y que su palabra y lucha es válida. Si así no fuera, creo que difícilmente los organizadores de la convocatoria contra Hidroaysén hayan  querido invitar a subir al escenario a Natividad Llanquileo para que le hable a esas más de 80 mil personas en la Alameda.

Ya es hora, no queda mucho tiempo que esperar. Sumar es la consigna.

Quien crea que en Chile el mapuche es parte del folklore igual que la cueca, está equivocado. El mapuche es algo mucho mayor que usar un disfraz junto al chilote y al pascuense en Fiestas Patrias.

Nos vemos el 2 de Junio… en las calles en el lugar que se encuentren… sea en Chile o en el extranjero ¡

Gonzalo Manquepillán Oyarzo
Diseñador Gráfico y Comunicador Digital
Colaborador de Medios Digitales Independientes

Tamün srakisuam
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