Un poco de historia: Dirigentes estudiantiles Mapuche Williche de inicios del siglo XXI

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Tras mentiras del gobierno y hacinamiento en hogares

Estudiantes mapuches retoman sus banderas

Kolectivo Lientur / 28 de mayo de 2003


Fotografía: Kolectivo Lientur

Estudiantes universitarios mapuches iniciaron el pasado lunes 26 de mayo movilizaciones con barricadas en las proximidades de la Universidad de la Frontera de Temuco, esto para protestar por el hacinamiento que enfrentan al interior de gran parte de los hogares mapuches del país y la falta de voluntad política del gobierno para cumplir con diversos acuerdos firmados con ellos el año 2002.

«Esta situación creemos que ya no da para más». Con estas enfáticas palabras Carmen Jaramillo Hualaman resume el estado de ánimo de los estudiantes universitarios mapuches de la zona sur ante el complejo escenario que viven actualmente como sector. Hogares hacinados, faltos de alimentación, de implementos básicos para funcionar y estudiantes que deben abandonar sus carreras por carecer de becas y ahora último incluso de créditos fiscales, son el panorama cotidiano al que deben enfrentarse todos aquellos jóvenes mapuches que hoy en Temuco cuentan con la posibilidad de vivir en uno de los tres hogares universitarios existentes. Se trata de los hogares de Las Encinas, el más antiguo; el Hogar Pvram Peyvm Zugu y el Hogar de Padre Las Casas, este último inaugurado recién el año pasado por las autoridades de gobierno.

Son más de 250 jóvenes mapuches, provenientes en un 90% de apartadas comunidades rurales y que cursan distintas carreras profesionales en las universidades de La Frontera y Católica, más algunos Institutos Superiores y Centros de Formación Técnica, quienes han logrado acceder a este «beneficio» de residencia estudiantil implementado por el gobierno. Beneficio estatal algo surrealista, por cierto, más aun si consideramos que gran parte de los tres hogares universitarios existentes hoy en la capital de la IX Región no surgieron precisamente por iniciativa de las autoridades, sino más bien a través de arduas jornadas de lucha encabezadas por los propios estudiantes y que han incluido desde el año 1997 a la fecha numerosas huelgas de hambre, ocupaciones de oficinas públicas, enfrentamientos con la policía y masivas salidas a la calle como las protagonizadas precisamente el pasado 26 de mayo.

Carmen Jaramillo no tiene más de 24 años, proviene de territorio huilliche y cursa cuarto año de Educación Básica Intercultural en la Universidad Católica de Temuco. Por su hablar pausado y sonrisa a flor de piel, bien podría pensarse que se trata de una lamngen quitada de bulla y ajena por completo a los escenarios de movilización y enfrentamiento que a menudo suelen presentarse en La Araucanía en el ámbito estudiantil mapuche. Pero no es así. Bastan un par de preguntas para corroborar toda la fuerza de sus convicciones sociales y aquella destacada claridad política que la llevó el pasado lunes 26 a encabezar aquella última jornada de movilizaciones universitarias desarrollada en Temuko.

Ante la ausencia de los dirigentes del Hogar Las Encinas, que sé encontraban en su mayoría en Valdivia apoyando a los estudiantes locales en una ocupación paralela de la Oficina del Programa Orígenes, le correspondió a Carmen hacer las veces de vocera pública de los estudiantes ante las autoridades y principalmente frente a los medios de prensa locales que llegaron en pocos minutos raudos a cubrir los acontecimientos. Su elección, en todo caso, no sería casual. A fines del año 2001, precisamente ella -junto a otros tres de sus compañeros hoy egresados- encabezaría las movilizaciones y la posterior etapa de negociación política entre el movimiento estudiantil mapuche y el Subsecretario de Mideplan y Coordinador de Políticas Indígenas del Gobierno, Jaime Andrade.

En aquella ocasión y tras todo un mes de movilizaciones y enfrentamientos con la fuerza pública, los universitarios mapuches no sólo lograrían detener la clausura de dos emblemáticos hogares estudiantiles en Temuco programada por parte de la Conadi aduciendo falsos motivos «presupuestarios», sino que además la escurridiza firma del Subsecretario de Mideplan en un histórico protocolo de acuerdo que hablaba de construcción de nuevos recintos, de entrega de mayores recursos, de aumento de becas estudiantiles y de todo un «futuro esplendor» que hasta la fecha -y en gran parte de aquellos puntos citados, como reconoce Carmen- han resultado ser mucho más ruido que nueces.

«Nosotros nos aburrimos de esperar, han pasado dos años de la firma de los acuerdos y las cosas en vez de mejorar están empeorando. Ya llevamos un año completo esperando que el gobierno se decida implementar una política presupuestaria para regularizar el tema de los hogares y no ha pasado nada. La única respuesta es la burocracia de Mideplan o la Conadi. Y mientras pasan los meses los problemas se agravan para nosotros. Hoy todos los hogares de Temuco se encuentran nuevamente sobre poblados. Nosotros, en Las Encinas, ya somos 130 estudiantes y el hogar sólo esta habilitado para 80. En Padre Las Casas, también de 80, ya van cerca de los 100. Eso es insostenible, por escasez de alimentos y también porque carecemos de espacios dignos donde puedan vivir todos esos hermanos», señala Carmen.


Fotografía: Carmen Jaramillo | Kolectivo Lientur

«Por eso el lunes salimos a la calle todos los estudiantes del Hogar Las Encinas, más otros venidos de Padre Las Casas y el Pvram y nos pusimos a protestar», agrega en seguida.

En los hechos, más de un centenar de estudiantes, algunos de ellos efectivamente encapuchados como consignaría profusamente la derechista prensa local, cortaron la mañana del lunes 26 con barricadas la transitada Avenida Las Encinas, uno de los principales accesos al barrio universitario local y ha diversos campus de la Universidad de La Frontera. A pesar de ello y de la llegada al sector de un gran contingente de Fuerzas Especiales de Carabineros fuertemente armados, se trató tan sólo de una protesta pacífica que no culminó como en tantas otras jornadas con enfrentamientos con la policía, nos asegura Carmen.

«Fue sólo una manifestación de advertencia para el gobierno, ya que aquí se están incumpliendo acuerdos tomados desde el año 2001, acuerdos que el subsecretario se comprometió públicamente a cumplir y que hasta el día de hoy nos tienen esperando. Nosotros lamentamos tener que llegar de nuevo a estas instancias, a salir a la calle y prender barricadas para ser escuchados, pero no dudaremos en hacerlo una y mil veces si las autoridades tratan de tomarnos el pelo», advierte Carmen con una firmeza a prueba de balas.

Y no sólo ellos.  El mismo día lunes, una veintena de jóvenes huilliches se habían tomado por la mañana las céntricas oficinas del Programa Orígenes en Valdivia como forma de manifestar su descontento frente a lo que ellos denominan las «movidas» del señor Andrade, que se comprometió a fines del año 2002 con la implementación de un hogar estudiantil en dicha ciudad para más tardar el 31 de marzo de este año.

Sin embargo y hasta la fecha, los más de 50 estudiantes huilliches que se han organizado en pos de este objetivo en Valdivia, en su mayoría estudiantes de la Universidad Austral de Chile, ha debido pernoctar en casas de compañeros, albergues juveniles e incluso en el Hogar de Cristo como una forma de sobrellevar los continuos incumplimientos de la máxima autoridad indigenista de la Concertación.

Hacia la búsqueda de un sólo camino

«La situación de los hermanos de Valdivia es el fiel reflejo de la realidad estudiantil mapuche de muchas zonas hoy en día», nos señala Ricardo Luna Chodil, dirigente del Hogar Pvram Peyvm Zugu de Temuco y quién viajó junto a otros dirigentes estudiantiles de La Araucanía a prestar apoyo a la ocupación de las oficinas de Orígenes desarrollada por sus pares huilliches de Valdivia. «Nosotros estuvimos todo el fin de semana con ellos, participando de reuniones de análisis de su situación y buscando la mejor forma de manifestarnos frente al gobierno. Ya el día domingo los hermanos habían optado por ocupar las oficinas de Orígenes al otro día y nosotros nos sumamos responsablemente, asumiendo que este no es un problema sólo de ellos o de quienes estudiamos en Temuco, sino más bien de todo nuestro pueblo», señala Ricardo. Si bien la movilización de Valdivia también tuvo el carácter de pacífica y se desarrollaría sin mayores incidentes, la situación cambio para todos una vez se retiraban del lugar rumbo a sus respectivas casas de estudio.

«Nosotros desalojamos sin problemas las oficinas, sin causar ningún daño ni propasarnos con los funcionarios que allí laboraban. Sin embargo, cuando llegamos a la esquina del edificio, un contingente de al menos 50 efectivos de Fuerzas Especiales se lanzaron sobre nosotros e intentaron llevarnos detenidos. Obviamente que nosotros nos opusimos, pero igual nos chequearon nuestras identidades y nos dejaron a algunos citados al tribunal para el otro día», nos cuenta Ricardo, también alumno de la carrera de Pedagogía Intercultural en la Universidad Católica de Temuco. Demás esta decir que ninguno de ellos se presentó a la citación ni tienen pensado hacerlo a futuro. «Nosotros ya somos viejitos en esto y si quieren ponerse en la dura las autoridades, los estudiantes no nos vamos a quedar atrás», señala desafiante este joven dirigente que, al igual que la combativa Carmen, no debe sobrepasar aun los 24 años.

Más allá de las reuniones y jornadas de trabajo con las autoridades del gobierno, Ricardo dice tener claro que sólo la lucha les permitirá conseguir sus finalmente sus objetivos como sector. «La lucha y la unión efectiva entre los estudiantes universitarios mapuche de todo el país», nos agrega Miguel Cheuqueman, dirigente universitario Huilliche de Osorno y que también participaría junto a Ricardo de la ocupación de las oficinas del Programa Orígenes en la ciudad del Calle-Calle.


Fotografía: Miguel Cheuqueman | Kolectivo Lintur

«Acá los estudiantes mapuches estamos tratando de avanzar con hechos concretos por el camino de la unidad, pues estamos concientes que solos, por ejemplo nosotros en Osorno como Asociación de Estudiantes del Futa-Willimapu, difícilmente podríamos haber conseguido el Hogar estudiantil que ahora tenemos y que alberga a más de 25 hermanos nuestros de comunidades. A nosotros los peñi siempre nos han brindado su apoyo y la vuelta de mano representa entre mapuches un mandato no sólo político, sino que también cultural», indica Cheuqueman.

Miguel asegura no tener mucha confianza en los acuerdos firmados por las autoridades de gobierno y aspira a que este reinicio de las movilizaciones estudiantiles pueda conducir a un escenario de lucha mucho mayor. «Nosotros debemos ser capaces de pasar de la demanda coyuntural y generalmente monetaria, a temas mucho más de fondo y que tienen que ver con la inexistencia de políticas a nivel de Estado referidas a los estudiantes mapuche como sector».

Para Miguel, avanzar en ese aspecto debiera ser el gran desafío de las organizaciones estudiantiles en los próximos años. «En ese aspecto y en fortalecer la unidad de un movimiento estudiantil que desde los tiempos de la desaparecida Federación de Estudiantes Indígenas (FEI) de los años setenta, no ha logrado construir todavía un referente nacional que los agrupe y los represente», nos agrega Carmen Jaramillo.

«Nosotros tenemos súper claro que los temas como alimentación y becas son sólo aspectos menores de un problema mucho más de fondo, estructural si queremos llamarlo de alguna forma. Eso se lo hemos dicho incluso a las autoridades, quienes cada vez que pasamos a tratar temas de carácter más políticos ponen todos sus pelos de punta. Pero sólo de nosotros depende tener la capacidad de imponer la discusión sobre estos temas. Por ahora, las movilizaciones por hogares, becas y créditos nos sirven para construir movimiento allí donde antes no existía y las vamos a mantener mientras sean útiles para conseguir nuestros objetivos a largo plazo y que no son otros que los objetivos de libertad de todo nuestro pueblo» nos señala la lamngen.

Por lo pronto, todos los dirigentes entrevistados en este reporte se preparan para participar de una reunión fijada el próximo 10 de junio con el Subsecretario de Mideplan, Jaime Andrade, en Temuco. De los resultados de ese encuentro, depende el continuar o no con las movilizaciones iniciadas el pasado lunes 26, nos señala Ricardo Luna. Los estudiantes tienen desconfianza en que algunos puntos acordados con anterioridad puedan ser resueltos finalmente por Andrade. Sin embargo, conscientes del nivel de organización y combatividad cada vez mayor que han estado adquiriendo, apuestan a poner también otros temas de carácter más políticos sobre la mesa de negociación. Por ejemplo, el tema de la creación de una política estatal referida a los estudiantes mapuche y que tendría que contar necesariamente con la participación activa del movimiento estudiantil organizado tanto en su elaboración como en su posterior implementación práctica, como aseguran todos.

Fuente: Ñuke Mapu (28.05.2003)

Tamün srakisuam
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