Conclusiones del Tercer Congreso Williche de Chiloé – Ancud, 10 al 12 de enero de 2014

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Imagen: Tercer Congreso Williche

«Nuestra herencia es proteger a ñuke tue para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan disfrutarla hasta que el mundo sea».

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El Tercer Congreso del Pueblo Williche de Chiloé, reunió en Ancud a alrededor de cuatrocientas personas, Lonkos y representantes de comunidades y asociaciones Williche, los días 10, 11 y 12 de enero de 2014.

Reunidos los Lonkos asistentes afirman este encuentro como la continuidad del proceso histórico retomado con la celebración del 2 congreso del pueblo Williche de Chiloé, en Quellón. Reconocen dificultades en la continuidad del proceso, pero insisten en no abandonar el camino que se ha puesto en marcha reafirmando su adhesión a la declaración de ese encuentro de abril del 2013.

En resumen, reiteran la defensa de la autonomía del pueblo Williche en el territorio de Chiloé, se oponen a los proyectos de la economía industrial que quiebran el equilibrio del territorio impactando brutalmente los valores ancestrales de nuestro pueblo con su modelo de producción capitalista y nos alientan a recuperar y fortalecer nuestro sistema de salud ancestral Williche, la sustentabilidad de nuestras prácticas productivas territoriales y el resguardo del mar, del borde costero y de nuestros bosques. También afirman los procesos propios de fortalecimiento de nuestra cultura y educación, del rol que en este proceso corresponde a las autoridades tradicionales y a las mismas comunidades. Especialmente a los Lonkos que deben estar en verdadera comunicación con su pueblo sin dejarse someter por intereses particulares y mezquinos y a las mismas comunidades que deben apoyar incluso económicamente la gestión de sus autoridades ancestrales. Surge como un desafío para este tiempo la recuperación del antiguo Consejo de Caciques de Buta Wapi Chilwe y atender las inquietudes y demandas justificadas de todas las comunidades, sin ningún tipo de discriminación territorial.

Entre las declaraciones urgentes que motivan a este congreso y a sus Lonkos se exige hacer respetar el convenio 169, rechazar el Decreto Supremo 124, exigir la plena aplicación sin mutilaciones de la Ley Lafkenche, la derogación del Código de Aguas en lo que afecta a nuestros derechos ancestrales permitiendo el registro indiscriminado de nuestros cauces superficiales y subterráneos, el rechazo a la introducción de cultivos transgénicos, la derogación de la Ley Antiterrorista y la exigencia de la libertad de los presos políticos mapuche.

Nuestra herencia es proteger a ñuke tue para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan disfrutarla hasta que el mundo sea. Por ello rechazamos absoluta y unánimemente la construcción del puente sobre el Canal de Chacao reafirmando nuestra intención de decidir lo que queremos para nuestro territorio y no aceptar lo que nos vengan a imponer.

Con este espíritu, los asistentes se reunieron en mesas de trabajo y aprobaron en plenario el detalle que sigue en esta declaración:

Primero, que reconocemos nuestro territorio como un espacio de espiritualidad ancestral del cual obtenemos el alimento natural y espiritual requerido para el sustento de nuestro pueblo. Si el territorio se deteriora, nuestro pueblo corre el peligro de desaparecer. Por ello la defensa del territorio es en estos días un derecho y deber urgente. Nuestra salud, nuestra armonía, nuestro equilibrio se ha visto afectados por la explotación industrial y foránea de los cauces de agua, del mar, del bosque,  del suelo y el subsuelo.  En este punto, exigimos la restitución de todos los causes de agua usurpados a nuestras comunidades y asegurar el derecho de aprovechamiento de todas las aguas a las comunidades de nuestro territorio.

Segundo, que rechazamos particularmente el decreto 701 que regula materias forestales, la actual Ley de Pesca, particularmente a su artículo 50, la insuficiente fiscalización a la disposición de desechos industriales, al tránsito de welboat con aguas contaminadas, la nula responsabilidad ambiental de las salmoneras, la explotación y comercialización de pompón y yerbaloza, y la apropiación y uso industrial de cauces de agua superficiales y subterráneos. Sólo a modo de ejemplo, el Estado aún nos está debiendo un estudio acerca del impacto socioambiental que la industria acuícola ha generado en el territorio. Es momento de exigir a las autoridades que salden esta deuda.

Tercero, todas estas demandas particulares se fundamentan en nuestro interés ancestral por conservar, proteger y manejar sustentablemente nuestros territorios Williche. En el mismo ánimo proponemos generar chafun y chafkintu para fortalecer prácticas ancestrales de protección y convivencia con ñuke tue, fortalecidos en la comunicación familiar, tanto en el interior como en el borde costero para promover nuestra concepción de estar bien –kime moñen- a través de la convivencia equilibrada con nuestro entorno.


Video: Congreso Williche Chiloé

Cuarto, que nuestra demanda de restitución territorial también se fundamenta en fortalecer el protagonismo de nuestras costumbres y tradiciones en el espacio donde se desarrolla la vida Williche.  El estado chileno ha demostrado que no está interesado en proteger efectivamente la naturaleza y sólo promueve su sometimiento a la categoría de recursos productivos. Por ello, nos corresponde a nosotros recuperar la capacidad autónoma de decidir y actuar con propuestas concretas que aseguren un desarrollo sostenible para nuestro pueblo y su territorio.

Quinto, es doloroso ver como desaparece el lawen –la yerba que cura- y con ello desaparece la posibilidad de restablecer la salud. Tenemos que incorporar entre nuestras demandas territoriales la protección de lugares sagrados y patrimoniales. Sitios ceremoniales, humedales, apeche, bosques, corrales de pesca, borde costero, son espacios trascedentes de la ñuke tue y no podemos permitir que se vulnere esa trascendencia.

Sexto, denunciamos que la instalación de empresas transnacionales en nuestro territorio es fuente de divisiones y conflicto en comunidades que siempre habían vivido en armonía. La instalación de intereses particulares reemplazan explosivamente a los intereses comunitarios, afectando nuestro modo de vida local y colectivo. El dinero y la conveniencia vienen a manipular y a dividir. Empresas forestales, acuícolas y de generación eléctrica, por nombrar algunas, han protagonizado y continúan protagonizando lamentables episodios de corrupción de dirigentes sociales, familias y comunidades. Al respecto, simplemente no queremos más de esta violencia cultural, que en sus dimensiones de violencia física incluso ha significado atentados contra peñi y lamien. De hecho, tenemos que denunciar la situación de nuestra lamien Sandra Antipani quien fue víctima de disparos de parte de encargados de seguridad de una empresa salmonera, por lo que exigimos al estado que garantice la seguridad y la justicia para acceder al borde costero.

Séptimo, como demanda para el resguardo de nuestro territorio también exigimos la aplicación efectiva y sin mutilaciones de la Ley Lafkenche. El mar es sustento de nuestra identidad y por eso además comprometemos nuestros esfuerzos para difundir y prepararnos en la realización de todos los deberes y derechos que se contienen en esta ley. En este ámbito también exigimos la incorporación de un representante de nuestro pueblo en el CRUBC.

Octavo, la CONADI no es suficiente para hacerse cargo de todos los problemas asociados a la restitución de los derechos de los pueblos originarios, por ello se discute la necesidad de crear un Ministerio de Desarrollo Indígena, lo que debe complementarse con el reconocimiento constitucional como Pueblo Williche. También exigimos a los funcionarios de CONADI con jurisdicción en nuestro territorio, una reunión mensual con nuestras autoridades ancestrales. Esta idea se complementa con el deber de recuperar la identidad incorporando aspectos integrales de nuestra vida, no solo el apellido o el aspecto, sino también el newen y el kimun que nos heredan la identidad ancestral. Es la reivindicación primera, reconocerse verdaderamente como Pueblo Williche, lo que demanda un trabajo autónomo que no puede depender de la voluntad y recursos del Estado. Por lo mismo insistimos en fortalecer la autonomía de nuestro pueblo, haciendo valer el autoreconocimiento de las mismas comunidades a través de su organización en torno al pensamiento originario, con o sin personalidad jurídica.

Noveno, nuestra espera de la reivindicación y recuperación de las tierras Williche usurpada, no será pasiva. Trabajaremos activamente para demandar instancias permanentes y transparentes que animen este proceso. Los títulos de realengo deben ser restituidos en su totalidad.

Décimo, el reciente anuncio de construcción del puente sobre el Canal de Chacao es una abierta y frontal violación del Convenio 169. Nuestro derecho a consulta y participación ha sido sobrellevado. La autodeterminación que reivindicamos nos anima a rechazar el impacto territorial del puente como facilitador de la explotación industrial energética, minera, forestal y marina de Buta Wapi. Queremos mantener el Canal de Chacao como una barrera sanitaria en beneficio de la preservación y desarrollo de la naturaleza de Chiloé. Además, exigimos que todos los megaproyectos que se están ejecutando en el archipiélago de Chiloé y que sean propuestos a futuro, sean sometidos a consulta, entregándonos toda la información relativa a cada caso, atendiendo a los estándares internacionales exigidos por el convenio 169.

Undécimo, también lo rechazamos porque constituirá un estímulo para la dependencia del territorio insular de la capital regional, significando un desaliento para el desarrollo local y autónomo. Para nombrar algunos ejemplos diremos que si el hospital y la universidad de Puerto Montt están más cerca de la isla, bajo este modelo actual de rentabilidad, el puente alejará la posibilidad real de satisfacer prioridades locales como una universidad intercultural propia, un hospital clínico competente y una red de salud y de conectividad interna, todas aspiraciones permanentes de la comunidad de Chiloé.

Duodécimo, es claro que el puente será un gran negocio. Pero los beneficios no quedaran en Chiloé. No se trata de un ánimo mezquino que niega la posibilidad que otros puedan enriquecerse haciendo negocios. Se trata de un ánimo generoso que quiere evitar todos los perjuicios que esta obra traerá para la isla. Lo mismo dijimos cuando vinieron las salmoneras. Nadie nos escuchó con seriedad. Ahora vemos los resultados.

Décimo tercero, denunciamos la existencia de medios de comunicación dominantes, como la televisión, la radio satelital y la prensa, que se han convertido en factores agresores de nuestra cultura. Se evidencian influencias negativas como pérdida de identidad e individualismo. Se han dejado de lado formas tradicionales de comunicación, cara a cara, entre todas las generaciones que conforman la familia y la comunidad. Por lo tanto se hace necesario reforzar la identidad y la educación, fortaleciendo especialmente el sentido crítico ante los medios.

Décimo cuarto, proponemos mejorar la comunicación en la comunidad, entre vecinos y en las familias. Fortaleciendo los encuentros familiares y comunitarios en los que las nuevas generaciones se encuentran con el conocimiento de los antiguos. Recuperar la conversación, el nutram, la música, juegos, reunirnos en chafkintu para aprender y fortalecernos.

Décimo quinto, comprometemos la formación de una red de radios y medios de comunicación propios para difundir herramientas, apoyarnos en la defensa del territorio y difundir nuestra cosmovisión. Formar un equipo de comunicaciones que permita llevar adelante este proceso, apoyados en los recursos tecnológicos con que contamos actualmente, como despachos telefónicos. Los medios de comunicación pueden ser una forma de lucha y unión en favor de nuestras comunidades. En la actualidad existen medios de comunicación Williche, como la radio Wenu Newen. La propuesta consiste en fortalecer esas experiencias y organizar en torno a ellas una red de medios comunitarios Williche.

Décimo sexto, y de acuerdo al convenio 169, se exige la participación activa del pueblo Williche de Chiloé en la formulación y construcción de los programas educativos que se ejecutan en nuestro territorio, incorporando  educación pertinente en todo el territorio y para todos los estudiantes, en reconocimiento a nuestra cultura tradicional. La educación debe incorporar como objetivo que nuestros niños y jóvenes aprendan el sentido de comunidad, desde el pensamiento originario con identidad. El derecho a consulta también nos asiste para exigir nuestra participación en la selección y nominación del encargado comunal de educación intercultural.


Video: Congreso Williche Chiloé

Décimo Séptimo,  desde siempre ha sido un reclamo de nuestros antiguos Lonkos la incorporación de lengua originaria en los planes de estudios, por lo que reconocemos la implementación de ALI como una conquista de nuestro pueblo. Sin embargo, tenemos objeciones con la forma en que se implementa. Hay personas mayores en nuestras comunidades que son hablantes de nuestra lengua y conocen nuestra religiosidad y tradiciones. Desde ellas se debe fortalecer la enseñanza local. En específico, porque la actual política educacional impuesta por el estado se basa en la cosmovisión de un territorio particular que se trasplanta en una zona mayor, sin la pertinencia cultural y territorial adecuada.

Décimo Octavo, también rechazamos las imposiciones del Estado en la exigencia de 4° medio a nuestros educadores tradicionales, además de sus instrumentos de evaluaciones, metodologías de trabajo, contenidos y en la política de remuneraciones. Exigimos un sueldo digno que valore y respete el conocimiento ancestral de nuestros kimche.

Décimo noveno, proponemos la conformación de un chafún de kimche Williche para recopilar y resguardar el conocimiento y sabiduría ancestral y transmitirlo a las personas que ellos califiquen como educadores tradicionales. Queremos que sea una instancia de traspaso de saberes, reafirmando nuestra autonomía para designar a las y los educadores tradicionales.

Vigésimo, comprometemos nuestros esfuerzos en promover la realización de campamentos escolares Williche como estrategia para fortalecer la educación Williche de las nuevas generaciones.

Vigésimo primero, reafirmamos que la salud Williche nació con nosotros y tiene la sabiduría de nuestra cultura e historia. Por tanto, reconocemos a la salud occidental como complementaria. La salud para nuestro pueblo es el equilibrio entre el bienestar del cuerpo, mente, espíritu y emoción en conexión con la naturaleza, respetando las maneras adecuadas de relacionarse como comunidad y con ñuke tue. Por ello nuestro esfuerzo prioritario debe dirigirse a fortalecer el sistema medicinal Williche, como un deber anterior a la participación en los sistemas de salud intercultural.

Vigésimo segundo, para nuestro pueblo la verdadera sanidad está en nuestras hierbas, en la naturaleza. Pero estamos matando esta salud al consumir ciegamente elementos contaminantes, químicos o al faltarle el respeto a ñuke tue donde están las energías que guían nuestro bienestar espiritual y físico. Por ello tenemos que reafirmar la observación de los protocolos establecidos por la sabiduría ancestral que conservan nuestros lawentuchefe.

Vigésimo tercero, denunciamos que el trabajo de machi, lawentuchefe y otros agentes de salud Williche se hace cada vez más difícil debido al impacto territorial de la industria y a la contaminación. Se debilita el ñien, desaparece el lawen. El mismo sistema de salud público dificulta, entorpece y a veces atenta contra su acción. Para enfrentar estas dificultades se propone conformar redes entre las comunidades para intercambiar experiencias, sabiduría y procurar alejarnos de la dependencia de los productos químicos.

Vigésimo cuarto, cuidar la alimentación, especialmente de los niños, es la base de la salud. Madres y padres deben informarse con qué está hecho lo que comen sus hijos. Para que nuestro pueblo tenga buena salud hay que darle buenas comidas. Nuevamente reafirmamos nuestro rechazo a la introducción de transgénicos en nuestro territorio y a la aprobación de la Ley Monsanto, con incidencia en el territorio chileno.

Vigésimo quinto, nos comprometemos a cuidar a ñuke tue para vivir según admapu, en kime mongen. Cuidar a ñuke tue es fundamental para conservar la vida y la salud. Por ello, cuando nos oponemos tajantemente a los megaproyectos industriales que amenazan el equilibrio de la vida en el archipiélago, estamos pensando especialmente en la salud de nuestros pichi keche.

Vigésimo sexto, la voz de los jóvenes asistentes demandó especialmente la construcción de una actitud libertaria y autónoma para fortalecer la presencia del pueblo Williche de Chiloé. Demandaron a las autoridades tradicionales un trabajo y presencia permanente para unir a los territorios. Mantener viva la historia de manera comunitaria, reconocer desde dónde venimos, para amar lo que verdaderamente somos. Finalmente comprometen e invitan a todo el pueblo Williche a revitalizar sus tradiciones ceremoniales, en el camino al reencuentro con la espiritualidad propia del pueblo Williche.

Nuestras demandas y compromisos culminan con un llamado al Gobierno y a la comunidad toda a reconocer y saldar la deuda histórica que sostiene hacia los pueblos originarios.

Suscribe autoridades tradicionales en representación de los asistentes a este congreso:

Orlando Allancán, Lonko Mayor del territorio Ancud
Fidel Rain, Lonko Comunidad Histórica y Autónoma de Weketrumao
Hernán Barría, Lonko Comunidad Williche Punta Chilen
Gricelio Díaz Penoy, Lonko Comunidad Estero Chacao
José Epuyao, Lonko de La Unión
Y dirigentes de Comunidades Williche de Chiloé

Fuente: Congreso Williche Chiloé (Facebook)


Escuche el registro en audio de Cristina Soto Guineo, coordinadora general del III Congreso Williche de Chiloé quien dio lectura del documento de conclusiones del encuentro que reunió a cerca de 400 comuneros y comuneras Williche de Chiloé y la región.

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Revise las imágenes del III Congreso Williche de Chiloé en Facebook ::::AQUÍ::::

Tamün srakisuam
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