La ñaña Doraliza Hueichan entre ovejas y llamitos

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Fotografía: Doraliza Hueichan y su hija Caterin l Fütawillimapu

Los saberes de la vida mapunche, se comienzan andar desde niño o niña, se tiene que aprender de todo un poco lo que corresponde a las diversas funciones y obligaciones de la vida, la relación con el entorno, la naturaleza, las relaciones humanas y sociales, y obviamente el conocimiento que te da la vida y quienes te rodean para la sobrevivencia.

La lamuen Doraliza Hueichan Quiniao, es originaria del sector denominado “Lepichones” que se ubica entre la mapu de Anchiqueumo y Panguimapu, en la comuna de San Juan de la Costa, actualmente tiene 61 años, y vive con su kumpañ Osvaldo Cosio Cumillanca, en el sector de Nochaco comuna de Puerto Octay, tiene dos hijas Evelyn y Caterin, y muy orgullosa abuela de Florencia, su pequeña nieta.

Llegó al sector de Nochaco el año 2000, junto a una parte de la comunidad Llaitul Panguimapu, con 14 familias integrantes, como parte del proceso de adquisición de tierra por CONADI, y ya llevan más de 15 años en territorio, donde han desatado un importante movimiento cultural en la comuna de Puerto Octay, que un principio fue resistido por la mayoría de sus vecinos octayinos, hasta denominarlo el “punto negro” de Octay. Pero Doraliza con su particular dinamismo, fue conquistando poco a poco un espacio en la comuna, comenzando por las autoridades locales, luego entusiasmando a otras lamuenes y peñi entorno a sus derechos como mapuche, la historia, la cosmovisión y a organizarlos. Actualmente hay constituidas un número importante de comunidades y asociaciones mapuche williche.

En este espacio territorial Doraliza ha comenzado a construir su srewel, su espacio sagrado familiar, con fuertes cimientos culturales y productivos, que están sustentados fundamentalmente en el kimun del pilken, la artesanía en lana, y la ha llevado a ser conocida en diversos espacios locales, regionales y nacionales, donde ha podido exponer y vender sus productos con su sello identitario personal.

Sus expresiones artesanales confeccionadas en lana varían desde la figura de una oveja, una vaca, aves de diversos tipos y tamaños, hasta el tiempo del milenario asentamiento humano de Pilauco, con sus gonfoterios, del tigre de dientes de sable, el caballo americano y el milodon, de hace 13.000 años. Hoy sus confecciones textiles, las ha diversificado no solo en sus figuras, tejidos, coloridos, sino que también en diversos tipos de lana, como de oveja local, lana de llama y alpaca. Para muestra de ello, la ñaña Doraliza está criando un pequeño rebaño de 4 llamas junto a sus ovejas, crianza que ya lleva un año a la fecha.

Ella mientras camina por su predio entre praderas y bosquetes, va narrando sus anécdotas, sus vivencias y como fue concretando sus proyectos, dándole vida a su tierra que se le entregó, a su vivienda, su taller exclusivo para la artesanía y de sus siembras.

Doraliza es una mujer con mucho newen, con küme newen, que ha hecho camino en una mapu que necesitaba de ella y de su comunidad.

Tamün srakisuam
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