13 de noviembre de 1916: el asesinato de Juan Pailahueque a manos de Edmundo Winkler (Parte II)

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Fotografía: Apo Ülmen José Santos Maitre, Juan Francisco Nailef y Juan de Dios Naipan (1902) | Archivo Museo Histórico Nacional, Chile.

“[…] y estos alemanes viéndose precisamente sin valor alguno en este juicio entablado por ellos para despojarnos y no teniendo otro pretexto para lanzarnos tan injustamente de nuestros suelos tuvieron un buen día la gran audacia de posesionarse una casa dentro de nuestros suelos para después a duras fuerzas dueños de estas tierras que nos han costado crudos martirios para poderlas cultivarlas y así de esta manera indigna robarnos nuestros justos derechos.

José Antonio Pailahueque, Puerto Montt, 17 de noviembre de 1916

En su libro “Historia del Pueblo Mapuche”, José Bengoa hace la más conocida y difundida referencia del caso de Juan Pailahueque:

“1916: Sucesos de Frutillar. El colono Eduardo Winkler litiga las tierras del cacique Juan Pailahueque. El caso estaba en los juzgados y en la prensa. Winkler mata a Pailahueque y son apresados más de 20 mapuches que apoyan al cacique. Se le usurpan las tierras en un juicio insólito en que Pailahueque –asesinado– es declarado culpable”.

De esta referencia se conocen, en primer término, los protagonistas de esta historia: el colono de origen germano, Eduardo Winkler, y el mapunche Juan Pailahueque. Respeto al primero, el nombre correcto es Edmund o Edmundo Winkler. Por su parte, Juan Pailahueque (Pail’a Weke) aparece referenciado con la categoría genérica de “cacique” no entregándose mayores detalles acerca de este punto. Se menciona que en forma previa al enfrentamiento ya se tenía conocimiento público del litigio y que posteriormente se realizó un juicio -por razones no especificadas- contra Juan Pailahueque quien, ya estando fallecido, es declarado culpable. La referencia no detalla la fecha (1916) y ni lugar de los acontecimientos (Frutillar).

Un antecedente importante a tener en cuenta es que con la llegada del ferrocarril a Puerto Montt, en el año 1911, las tierras de la antigua provincia de Llanquihue adquirieron mayor valor, trayendo como consecuencia un creciente interés por “adquirir” y expandir propiedades en la zona usando todos los medios posibles y en particular, actos de violencia. De paso dejar planteado que el ferrocarril era un símbolo del progreso y la civilización que se imponía al atraso y barbarie de los territorios mapunche… la consolidación de una sangrienta “pacificación”.

Con esta información inicial, comenzaremos a ahondar un poco más en los detalles de esta historia.

EL CASO DE MANUEL HUENTELICÁN

En “Haciendas y campesinos. Historia Social de la Agricultura Chilena. Tomo II (1990)”, José Bengoa recoge el caso de un despojo de tierras en Llanquihue que fue la antesala del enfrentamiento entre Pailahueque y Winkler. De acuerdo al mencionado texto, en su edición del 14 de octubre de 1916, el diario Austral de Temuco informaba que ese año…

“culminó un largo conflicto en Llanquihue entre Conrado Stange y Manuel Huentelicán, cacique de la zona; los indígenas no habían sido radicados y ocupaban una reserva forestal, la que por diversa papelería fue escriturada a nombre de Stange. Huentelicán, antes de ser desarraigado, señalaba que no podía haber vendido porque no sabia firmar. Los indígenas fueron expulsados por la fuerza pública”.

Por le momento no contamos con más antecedentes de este caso, pero lo ocurrido a Manuel Huentelicán (Wente Likan) da las primeras luces del contexto en el cual Juan Pailahueque será asesinado.

EDMUNDO WINKLER

Como mencionábamos, protagonista de esta historia es Edmundo Winkler (Winckler como aparece en algunos documentos). De acuerdo a la información genealógica disponible en el sitio www.genealog.cl, su nombre completo era Edmund Juan Ricardo Winkler Raddatz, nacido en Frutillar el 10 de agosto de 1882, fallecido el 30 de mayo de 1974, y sepultado en la chacra N°40 cercana a dicha ciudad. Estuvo casado con Anna Wilhelmine Klocker Winkler.


Fotografía: Edmundo Winkler y su esposa Ana Klocker | Alejandro Haase

Winkler fue “agricultor” que explotó los fundos “Villa Alegre” y “Paraguay” en la zona de Frutillar. Entre sus acciones recordadas, donó un predio y complejo educacional en Frutillar a la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile (ver link).

En lo concerniente al ámbito no recordado de su vida, tras haber asesinado a Juan Pailahueque, Winkler fue denunciado en el Senado chileno por tener a su servicio al Secretario de Juzgado y capitán de Carabineros, a quienes utilizaba para lanzar a familias mapunche y no mapunche de “sus” propiedades. A continuación compartimos extracto textual del telegrama enviado el 17 de diciembre de 1919 por el particular -descendiente alemán- Arturo Ebensperger (¿Gómez?) al senador por Santiago, Zenon Torrealba, en el que denuncia estos hechos:

“Como chileno, que se siente indignado ante los atropellos que se hace víctima al humilde colono, permítome denunciar ante US. los despojos mas enormes, injustos, inicuos que haya memoria en la usurpacion de los terrenos australes. Secretario Juzgado i capitan carabineros al servicio Edmundo Winckler i a la sombra una órden lanzamiento contra cuatro indígenas despojaron veintisiete poseedores, algunos de ellos radicados mas de ciencuenta años. Los atropelladores convirtiéronse verdadera horda, no respetando ni la escuela, teniendo preceptora con cincuenta niños escapar por las ventanas, pues carabineros amenazaba con sus armas. Fueron demolidad veintiuna casas i destruido todo mobiliario. Despojo hácese tanto mas agravante como fué perpretado en gran parte fundo estraño al litijio. Nombre justicia ultrajada, solicito US. una amplia investigacion i restitucion infelices familias despojadas. Pido US. obtener Ministro Justicia iníciese sumario Corte sobre abusos inauditos secretario Juzgado i Ministro Interior respecto desmanes capitán carabineros.”

El senador Torrealba, tras algunas dudas referente a la veracidad de las acusaciones planteadas por uno de sus pares, señaló haber recibido otro telegramas referente a la “violencia en el sur” contra familias mapunche y chilenas, pero que no quiso leer “por no fatigar la Honorable Cámara”. Referente a la persona de Arturo Ebensperger, Torrealba señaló “lo conozco i puedo responder de que se trata de una persona respetable”.

Del telegrama leído en el parlamento, se puede concluir que el enfrentamiento con la müchulla Pail’a Weke no sería un hecho aislado para Edmundo Winkler, sino parte de su forma de vida.

LAS TIERRAS DE “VILLA ALEGRE”

Como mencionábamos, Winkler fue propietario del fundo “Villa Alegre”, precisamente el lugar en donde se produjo el enfrentamiento.

En “Haciendas y campesinos”, Bengoa afirma que “el jefe indígena [Juan Pailahueque] visitó muchas veces los diarios, señalando que se lo quería expulsar de sus tierras y que se iba a desatar un conflicto”. Agrega que el litigio había derivado en un juicio iniciado en 1914 y que la información de la inminencia del conflicto aparece en la prensa el 14 de octubre de 1916. La información de un litigio judicial es reafirmado en el libro “Organizaciones, Líderes y Contiendas Mapuches (1900 – 1970)”, de Rolf Foerster y Sonia Montecino, quienes hacen referencia a la versión del asesinato de Juan Pailahueque aparecida en El Correo del Sur y reproducida por El Diario Austral de Temuco. De acuerdo a estos diarios el “señor Winkler” había estado sostenido “un largo y molesto juicio sobre el dominio de esas tierras [Villa Alegre]”.

Por tanto, en forma previa al asesinato de Pail’a Weke, hubo una disputa legal de las tierras de Villa Alegre. Por el momento no tenemos conocimiento del paradero de la carpeta del caso.

Famo sramtukünoayen, ¿cuáles serían los argumentos esgrimidos por las partes?

En “Memoriales Mapuche-Williches. Territorios indígenas y propiedad particular (1793-1936)”, Eugenio Alcaman replica tres documentos fundamentales para reconstruir la historia de los Pail’a Weke: un “denuncio” criminal de los Apo Ülmen (caciques) del  Departamento de Osorno al Presidente de Chile; la denuncia y solicitud de amparo de José Antonio Pailahueque; y una carta del Inspector General José T. Agüero a un ministro no identificado.

En el caso del denuncio de los Apo Ülmen del Departamento de Osorno, antigua Provincia de Llanquihue, se señala que Winkler (Winckler) junto a otros leupe lonko

“asesinaron a Juan Pailahueque a bala de Pistola nada más que por el hecho de estar viviendo varios años en terrenos Fiscales en el lugar llamado Villa Alegre. Porque estos señores no pudieron conseguir con el finado Pailahueque que se retirara de esas tierras Fiscales es el único motivo que causó la muerte a este indígena y a un hijo que tiene cuatro balazos en el cuerpo y está gravemente herido” [destacado nuestro].

En el mismo denuncio, los Apo Ülmen reiteran la información de la existencia de un juicio pendiente iniciado por Edmundo Winkler contra Juan Pailahueque por “desahucio de terrenos”. De acuerdo al documento, Winkler perdió el juicio al no tener título de propiedad porque existía “una minuta a favor del Fisco” según escritura pública suscrita ante el Notario y Conservador de Bienes Raíces de Puerto Montt.

Añaden los “caciques” que la situación anterior era consecuencia de la falta de radicación y mensura en todos los terrenos fiscales de la Provincia de Llanquihue, situación que afectaba por igual a familias mapunche y chilenas. En este contexto, los acaparadores de tierras se apresuraron en expandir sus “propiedades”.


Fotografía: “Caciques” esperando audiencia en la Plaza de Osorno (1900). El primero a la izquierda parece ser Franciso Nailef | Archivo Museo Histórico Nacional, Chile.

Hacemos notar que i) en el denuncio los Apo Ülmen solicitan al Estado de Chile la radicación de todos las müchulla mapunche por “Títulos de Merced” en base a la existencia de Títulos de Comisario y a la gran cantidad de familias vivientes en “tierras fiscales” y ii) las autoridades ancestrales de la zona de Osorno no mencionan si Juan Pailahueque era otro Apo Ülmen o un lonko. Firmaron este documento los Apo Ülmen Francisco Nailef (Rahue), Juan de Dios Naipan (San Juan de la Costa), José Santos Maitri (Quilacahuín), Esteban Caniupán (Tralmahue) y José Manuel Menco (Damas).

El memorial de los caciques se sumó a la denuncia de José Antonio Pailahueque, hijo de Juan Pailahueque, quien unos días después del asesinato de su padre le escribió al Presidente Juan Luis Sanfuentes:

“mi padre que es Juan Pailahueque domiciliado en dicha comuna de Villa Alegre, ya durante diez años en un retazo de terrenos fiscales que hemos venido sosteniendo con los más crudos martirios y rudos esfuerzos para hoy día conseguir sacarlos en limpio para nuestro cultivo y con esto mantener nuestra numerosa familia que componen Nº de veintitrés personas y como un alemán llamado Edmundo Winckler vinieron a tomar posesión en esos lados de nosotros posesionándose de diez mil cuadras de terrenos fiscales sin ordenes previas del Supremo Gobierno, inscribiendo estos terrenos con miles y un engaños recientemente y como nosotros estamos colindando esos suelos han tenido la mala conciencia de tratar de despojarnos con mala fe y miles de atropellos injusticieros y como ellos son alemanes ricos nos metieron un rudo y caprichoso juicio que hemos venido sosteniendo a merced de los tinterillos abogados y justicias con nuestras inocencias de seres analfabetos y de raza indígena y como en estos juicios hemos adquirido sacar por nuestras justas razones las mayores atenciones ganándola en primera instancia como puedo mostrar comprobantes de este particular y estos alemanes viéndose precisamente sin valor alguno en este juicio entablado por ellos para despojarnos y no teniendo otro pretexto para lanzarnos tan injustamente de nuestros suelos tuvieron un buen día la gran audacia de posesionarse una casa dentro de nuestros suelos para después a duras fuerzas dueños de estas tierras que nos han costado crudos martirios para poderlas cultivarlas y así de esta manera indigna robarnos nuestros justos derechos”.

En la misiva de José Antonio Pailahueque, se reitera que las tierras en disputa eran fiscales y que Winkler había perdido en primera instancia el litigio judicial contra los Pail’a Weke, resolución judicial que al leupe lonko claramente no le importó. En esta carta tampoco se menciona si Juan Pailahueque es “cacique” (Apo Ülmen, ülmen o lonko).

Finalmente, el Inspector General de Tierras y Colonización, José T. Agüero aporta sus antecedentes de los hechos:

“La víctima, el indígena Juan Pailahueque hacía cuatro o cinco años que estaba establecido en el terreno de que se dice propietario el señor Winckler, ubicado en el departamento de Llanquihue. Este sostiene tener título de dominio inscrito sobre dicho terreno, desde hace muchos años, y haber colocado allí, como inquilino o vaquero, al citado Pailahueque, quien últimamente se habría alzado contra él, diciendo que el terreno era fiscal y que, en consecuencia no tenía obligación alguna de reconocerlo en calidad de patrón.

Según se desprende de las averiguaciones practicadas, Pailahueque pretendía establecerse definitivamente en el terreno para solicitar después la concesión al Fisco de un título de merced, creyendo, indudablemente, de buena fe, que el terreno en que vivía era fiscal, indebidamente ocupado por Winckler, su patrón, a quien era preciso resistir para poder después solicitar del Fisco hijuela sobre el mismo terreno en que Winckler lo colocara como vaquero”.

Como se puede observar, el Inspector General de Tierras y Colonización no hace referencia al juicio perdido por Winkler en el que pretendía demostrar que efectivamente era el propietario de “Villa Alegre”. Además de lo anterior, Agüero se basa en las informaciones recibidas exclusivamente de la parte de Winkler, omitiendo las reclamaciones de José Antonio Pailahueque y los Apo Ülmen del Departamento de Osorno.

Con estos antecedentes, aún muy fragmentarios, abordaremos los sangrientos hechos de aquel lunes 13 de noviembre de 1916.

Por Salvador Rumian C.
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